El sistema público de pensiones está basado en la solidaridad humana entre generaciones. Las cotizaciones que pagan hoy los y las trabajadoras en activo sirven para pagar las pensiones de los y las que se jubilan, bien por edad, enfermedad o accidente.
Este sistema solidario proporciona confianza y seguridad a la sociedad. Y para la gran mayoría de pensionistas este es su único ingreso.
Otra fórmula de ingresos a la que puede acceder un trabajador o trabajadora en su jubilación es a través de un plan privado. Este, sin embargo, como cualquier inversión financiera a largo plazo, entraña riesgos, como ya pasó en 2008. Son inversiones arriesgadas que pueden provocar una quiebra y que, por otra parte, no todo el mundo se puede permitir.
Estas aportaciones individuales permiten a los bancos y entidades financieras capturar el ahorro colectivo del conjunto de la sociedad. Y es precisamente eso lo que les otorga su poder económico, social y político. Aquí es cuando un sistema democrático tiene problemas. Matizo: les entregamos poder, ese poder que utilizan para arrebatarnos lo que, con sudor y sangre, lograron generaciones anteriores.
Por eso hoy, más que nunca, la Sociedad en general, los y las trabajadoras y pensionistas tenemos que organizarnos para fortalecer los sindicatos de clase y todo aquel movimiento que defienda un sistema justo en el cual todos nos sintamos protegidos y respetados.
Solo unidos retrocederá el capital financiero y aquellos grupos políticos a su servicio.
Es enorme la presión que se está ejerciendo por parte de los medios de comunicación y de la mayoría de los partidos políticos para inducir en la opinión pública dudas sobre la viabilidad del sistema público de pensiones, a la vez que ofrecen como alternativa los fondos privados.
Está claro que muchos medios de comunicación, políticos y economistas, obedecen a sus amos.
El Pacto de Toledo y los gobiernos del PP y del PSOE han sido instrumentos en beneficio de los planes privados de pensiones.
Y no es cierto que el sistema público de pensiones sea inviable. Su viabilidad responde a la voluntad política. La legalidad vigente contempla medidas de financiación que no se basan solo en la recaudación de las cotizaciones, sino que permite que los Presupuestos Generales del Estado respalden su sostenibilidad.
No obstante, tanto el PP como el PSOE han acudido hasta ahora al endeudamiento mediante préstamos a la Seguridad Social para debilitar el sistema y hacer creer que es insostenible.
Estos y otros partidos están a favor de los poderes económicos que quieren liquidar las conquistas históricas del movimiento obrero sindical y la propia democracia.
Detallamos, a grandes rasgos, las fuentes de ingresos con que se sostiene la Seguridad Social, basándonos en el Régimen General. Se nutre principalmente de la cuota obrera y de la cuota empresarial. Aclaramos: la mal llamada cuota empresarial, porque ese dinero sale del trabajo colectivo. Si una mina está parada su rentabilidad es cero; si extrae carbón produce riqueza, y esa riqueza es el resultado del trabajo de los asalariados.
Algo que actualmente está restando ingresos es que desde hace años se están aplicando deducciones y bonificaciones a la mencionada cuota empresarial, con el pretexto de que esto creará puestos de trabajo. Pero eso, como es sabido, no es efectivo. Ese dinero en la práctica es un regalo al empresario y un perjuicio para el sistema de la Seguridad Social.
Otra forma de ingreso que la ley prevé para la financiación del sistema público de pensiones es a través de los Presupuestos Generales, es decir, mediante dotaciones económicas por parte del Estado. Como se hace con la financiación de la educación pública, la Casa Real, la sanidad o el ejército. Todos estos servicios se nutren de partidas de los Presupuestos Generales del Estado.
Además, la Seguridad Social podría recaudar millones de euros más si se aplicasen los siguientes principios que hoy no se aplican:
- Eliminar los topes máximos de cotización. Los salarios más bajos cotizan íntegramente, mientras que los salarios más altos están exentos en una parte.
- Diferenciar la cotización por tamaño de empresa. Los porcentajes de cotización que se aplican son los mismos para la pequeña empresa que para las grandes.
Un ejemplo: Hipercor. Una gran superficie con muchos metros cuadrados y escaso personal. El ciudadano hace a la vez de comprador y de dependiente: introduce los productos en el carrito, los acerca a la caja, donde ahora también están instalando máquinas automáticas. Al lado tenemos cualquier bar, tienda, oficina o restaurante, con mucha menos superficie, donde en el restaurante, por ejemplo, hay uno o dos camareros para atender la terraza, otros más para servir las mesas del comedor, la barra, la cocina, la caja, la limpieza, etc.
Es imprescindible que a la automatización que destruye puestos de trabajo y resta ingresos a la Seguridad Social se le imponga una cotización equivalente a la cuota que correspondería al número de trabajadores que sustituye. No hacerlo no solo merma el fondo de las pensiones, sino que crea una desigualdad entre las grandes empresas, capaces de automatizar más fácilmente sus servicios, y las pequeñas empresas que siguen teniendo que cotizar por una mano de obra más numerosa.
Otro tema importante que se carga a la Seguridad Social y que debería ir a cargo de los Presupuestos Generales es el de los funcionarios que trabajan en ella, que son numerosos. Son funcionarios dependientes del Estado, como lo son los de Educación, Sanidad o el Ejército.
Por último, las pensiones no contributivas deben ir a cargo de los Presupuestos Generales del Estado. Se siguen cargando al sistema de la Seguridad Social y no es justo.
Lo dejamos aquí. No entramos en la necesidad de reducir la jornada laboral, de salarios dignos, de medidas de seguridad e higiene en el trabajo, etc.
Antes de finalizar quiero agradecer a mis compañeras y compañeros luchadores, sindicalistas y políticos todas sus enseñanzas sin las cuales hubiera sido imposible compartir lo anteriormente expuesto.
Y termino con una pequeña reflexión: Pasar de política, mirar para otro lado ante las injusticias, dejar que otros hagan, es un acto irreflexivo que nos afecta a todas y todos y todas estamos unidos transitando un único Camino: la VIDA y todo lo que hagamos o dejemos de hacer tiene consecuencias.
M🌹Rogonor



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