Poeta y prosista de la segunda mitad del siglo XIX, en Asturias y en Madrid.
Nacido en marzo de 1823.
José María Albuerne inició estudios de Filosofía, equivalentes entonces al bachillerato, en el Seminario de Astorga. Luego, en la ciudad natal, estudió Derecho, estudios que concluyó en Madrid, donde ejerció la práctica en un bufete.
Siendo estudiante en Oviedo se inició como escritor en prosa y verso; como poeta, en bable y castellano, en los periódicos estudiantiles y de juventud de esa época, en paralelo al resurgimiento de la intelectualidad asturiana. Los primeros trabajos de Albuerne aparecieron en El Nalón (1842), de los cuales merece especial recuerdo su estudio acerca de las Preocupaciones populares, acaso lo más antiguo que se conoce sobre el folklore regional. Publicó también poesías y crónicas en La Postdata (1842-45).
Ya en Madrid, continuó con la relación de sus amistades de Oviedo y colaboró en los periódicos El Sin A, El Asturiano, El Ovetense, Más tarde, La Revista de Asturias, Primera Época (1858-59).
Sus actividades en el foro madrileño estuvieron compartidas con servicios prestados al Estado en larga carrera administrativa, que comenzó como oficial auxiliar del Consejo Real y concluyó de jefe de Administración con destino en el ministerio de la Gobernación. También entregó a la política una parte de su tiempo, y fue diputado a Cortes (1859-63) por el distrito de Molina (Guadalajara).
Nada de esto le impidió desarrollar una labor activa y fecunda de publicista, si bien perdida en su casi totalidad, en viejas colecciones de periódicos. Sería punto menos que interminable la relación de los periódicos madrileños a los que Albuerne prestó su concurso de prosista y poeta. Figuran entre ellos El Parlamento, que dirigió en 1848, El Laurel (1851), La Aurora (1852), El Día (1858), La Iberia Musical, El Pasatiempo, El Mundo, El Criterio, El Imparcial y El País. También continuó escribiendo en periódicos ovetenses, entre ellos, El Faro Asturiano.
Fue diputado por el distrito de Molina (Guadalajara) entre 1859 y 1863. Fue miembro del Ateneo y figuró en El Liceo como socio facultativo. En los homenajes literarios a personalidades, consistentes en la publicación de libros o folletos, casi siempre bajo el título de corona, se contó con la colaboración de Albuerne. Por sus merecimientos, la Academia de Buenas Letras, de Sevilla, le dio un puesto entre sus miembros, y estuvo condecorado con la Cruz de Carlos III
Fue poeta, tanto en bable como en castellano.
Fallecido en Madrid el año 1880.
Obras publicadas: Los estudiantes del día (Juguete cómico citado por Cejador); Guirnalda real (Madrid, 1844; poesías).
Obra citada también por Cejador, de la que no hay constancia, según Constantino Suárez: Asturias a su Princesa: Poesías dedicadas a SS. MM. (Madrid, 1851; una oda en castellano y un romance en bable)
Otros trabajos: Preocupaciones asturianas (En El Nalón, Oviedo, 1842); Una composición poética (En el libro Corona fúnebre del Dos de Mayo de 1808, de Braulio A. Ramírez, Madrid, 1849); Una poesía (En Corona poética dedicada por la Academia de Buenas Letras de esta ciudad al señor don Alberto Lista y Aragón, Sevilla 1849); Una composición (En el libro Poesías escritas con motivo de la inauguración del Teatro Real, Madrid, 1850); Una poesía (En el libro Biografía del excelentísimo señor don Manuel de Enna, de Juan Barrió y Agüero, Madrid, 1851); Una poesía (En la Corona poética dedicada al excelentísimo señor don Manuel José Quintana, Madrid, 1855).



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